15/11/08

Y aquí sobrevivimos, puros

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Mi muchacha salvaje, hemos tenido  
   
que recobrar el tiempo
   
y marchar hacia atrás, en la distancia
  
de nuestras vidas, beso a beso,
  
recogiendo de un sitio lo que dimos
  
sin alegría, descubriendo en otro
  
el camino secreto
  
que iba acercando tus pies a los míos,
  
y así bajo mi boca
  
vuelves a ver la planta insatisfecha
  
de tu vida alargando sus raíces
  
hacia mi corazón que te esperaba.
  

Y una a una las noches
  
entre nuestras ciudades separadas
  
se agregan a la noche que nos une.
  
  
La luz de cada día,
  
su llama o su reposo
  
nos entregan, sacándolos del tiempo,
  
y así se desentierra
  
en la sombra o la luz nuestro tesoro,
  
y así besan la vida nuestros besos:
  
todo el amor en nuestro amor se encierra:
  
toda la sed termina en nuestro abrazo.
  
  
Aquí estamos al fin frente a frente,
  
nos hemos encontrado,
  
no hemos perdido nada.
  
  
Nos hemos recorrido labio a labio,
  
hemos cambiado mil veces
  
entre nosotros la muerte y la vida,
  
todo lo que traíamos
  
como muertas medallas
  
lo echamos al fondo del mar,
  
todo lo que aprendimos
  
no nos sirvió de nada:
  
comenzamos de nuevo,
  
terminamos de nuevo
  
muerte y vida.
  
  
Y aquí sobrevivimos,
  
puros, con la pureza que nosotros creamos,
  
más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,
  
eternos como el fuego que arderá
  
cuanto dure la vida.
  
  
     
Neruda
    

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